La palabra de Dios tiene poder para cambiar los pensamientos y las actitudes de las personas y guiarlas a escoger lo correcto.
23 Y después que todos los del pueblo daban gracias de esta manera, regresaban a sus casas,asin volver a hablar de su Dios hasta que nuevamente se juntaban alrededor del santo púlpito para ofrecer gracias según su manera.
24 Ahora bien, cuando Alma vio esto, se aangustió su corazón, pues vio que eran una gente inicua y perversa; sí, vio que sus corazones estaban puestos en el oro, y en la plata, y en toda clase de objetos finos.
26 Y elevó su voz al cielo y aexclamó, diciendo: ¡Oh Señor!, ¿hasta cuándo permitirás que tus siervos moren aquí en la carne, para presenciar tan grave iniquidad entre los hijos de los hombres?
27 He aquí, ¡oh Dios!, te ainvocan; y sin embargo, sus corazones son consumidos en su orgullo. He aquí, ¡oh Dios!, te llaman con su boca a la vez que se han engreído, hasta binflarsegrandemente, con las vanidades del mundo.
Al leer en Alma 32:15-18 nos damos cuenta en la manera de ser de los Zoramitas.Podemos comparara esa oracion con la de Alma en los versiculos 26-35. Podemos apreciar la deiferencia entre los Zoramitas y Alma. En como ellos eran un pueblo orgulloso, y vanidoso. en los Versiculos 13, 21-22 podemos ver como ellos adoraban, tambien podemos leer mas sobre sus costumbre en los versiculos 8-10, 23-28.
“Si la verdadera doctrina se entiende, ello cambia la
actitud y el comportamiento.
“El estudio de la doctrina del Evangelio mejorará el
comportamiento de las personas más fácilmente que el
estudio sobre el comportamiento humano” (“Los niños
pequeños”, Liahona, enero de 1987, pág. 17). --Elder Boys K. Packer.
“Cuando los miembros en forma individual y como
familias se compenetran en la lectura de las Escrituras
en forma regular y constante, esos otros resultados
llegarán en forma automática. Los testimonios
aumentarán, la dedicación se fortalecerá, las familias
progresarán, la revelación personal abundará” (“El
poder de la palabra”, Liahona, julio de 1986, pág. 74).-- Pres. Ezra Taft Benson
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